El cambio climático está incrementando la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos adversos y modificando las condiciones ambientales en las que se desarrollan numerosas actividades laborales. Entre los riesgos más relevantes destacan el estrés térmico y la exposición a radiación ultravioleta solar; los episodios de viento, lluvias intensas y otros fenómenos meteorológicos extremos; así como el aumento de la contaminación atmosférica y de determinadas enfermedades transmitidas por vectores, como mosquitos y garrapatas.
Durante la presentación de la campaña, la directora del INSST, Aitana Garí, recordó que “los últimos diez años han sido los más calurosos desde que se tienen registros, batiendo récords tanto en la superficie terrestre como en los océanos. El cambio climático ya no es solo una cuestión medioambiental, es una cuestión de salud pública que está afectando a la seguridad y salud de la población trabajadora”.
Según estimaciones conjuntas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cada año cerca de 19.000 personas trabajadoras mueren por causas relacionadas con el calor y más de 22 millones sufren lesiones derivadas de la exposición a altas temperaturas. A estas cifras hay que sumar, además, el impacto del frío extremo, las danas, las inundaciones, los incendios forestales y otros fenómenos cada vez más frecuentes e intensos.